Tulum, Q.Roo.- A sus 15 años, José Lizandro López Collí soñaba con ser maestro, pero una falsa oferta de empleo lo llevó desde Tekax hasta Tulum, donde fue brutalmente asesinado. Este adolescente yucateco, quien dejó la escuela por necesidad, se encontraba entre la juventud vulnerable atrapada en redes delictivas.
Su familia dice que Lizandro partió con la promesa de un mejor trabajo en el destino turístico, pero nunca regresó. Las autoridades locales creen que su muerte podría estar relacionada con el reclutamiento forzoso por cárteles del narcotráfico que operan en la región, quienes explotan la desesperación económica.
La Fiscalía de Quintana Roo identificó a un sicario colombiano, Juan Carlos N, como el responsable del asesinato. Se le pagaron cinco mil pesos para ejecutar a Lizandro, quien supuestamente estaba relacionado con la venta de drogas en la zona hotelera, convirtiéndose en otra víctima de la ola de violencia al servicio del narco.
La muerte de Lizandro ha conmovido a la comunidad yucateca. Su madre, Cristina Collí, recuerda con dolor cómo su hijo fue engañado. “Le prometieron que ganaría mucho dinero, pero todo fue una trampa”, relata, evocando una vida de sueños truncados que no alcanzaron a florecer.
El caso de Lizandro no es aislado. En Yucatán se documentan múltiples desapariciones de menores, siendo muchos encontrados sin vida. Las cifras preocupantes reflejan la urgencia de combatir la manipulación de adolescentes por el crimen organizado, que sigue cobrando vidas inocentes en medio de un entorno de creciente violencia.
