Ciudad de México.- Antes del descarrilamiento del Tren Interoceánico, que dejó como saldo 14 muertos, se destinó un presupuesto significativo para mejorar las condiciones de las vías de las líneas ferroviarias implicadas. La inversión ascendió a más de 7 mil 800 millones de pesos.
El Fideicomiso para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec aprobó en agosto esta cifra para la corrección de curvaturas, pendientes y para la rehabilitación integral de la infraestructura ferroviaria, especialmente en la Línea Z y la Línea FA.
Entre las obras financiadas, se incluyó la estabilización de taludes en el tramo Chivela-La Mata, justo en el lugar donde posteriormente ocurrió el descarrilamiento. Esta intervención tuvo un costo de 120 millones de pesos y fue adjudicada a Infraestructura Capital Mexicano, S.A. de C.V.
El contrato firmado para estos trabajos especificaba que se realizarían en un contexto de operación continua del ferrocarril, lo que exigía precauciones adicionales y el cumplimiento estricto de franjas horarias y normas de seguridad.
A pesar de estos esfuerzos y del monto invertido, la infraestructura no soportó, derivando en una tragedia que ha dejado un impacto social considerable y cuestionamientos sobre la efectividad de las medidas implementadas.
