Xalapa, Ver.- El senador Miguel Ángel Yunes Márquez protagonizó una confrontación en el Senado al desviar el debate sobre vapeadores para responder a la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional. El legislador criticó duramente a sus antiguos compañeros, asegurando que su familia, Los Yunes, fue clave para el crecimiento del partido en Veracruz y desestimando las acusaciones en su contra.
La reyerta comenzó cuando el panista Marko Cortés aseguró desde tribuna que “los chapulines” eran unos irrespetables, una clara alusión a la familia Yunes, que recientemente se distanció del blanquiazul. Cortés elevó el tono de la acusación, sugiriendo que la ruptura fue motivada por el miedo a la justicia: “A la familia Yunes le ganaron las órdenes de aprehensión y el miedo, porque seguramente que había colas que les pisaran. Y a otros lo que les ganó fueron simplemente las cantidades de dinero que les ofrecieron. ¡Qué pena!”, lamentó el exdirigente, marcando el origen de la confrontación Senado.
La respuesta de Miguel Ángel Yunes Márquez fue visceral. Exaltado, se desvió completamente del tema de los vapeadores y arremetió contra la dirigencia nacional, reclamando un legado fundamental para el desarrollo del PAN Veracruz. “Fuimos los Yunes quienes les dimos vida al PAN Veracruz, integrado hasta entonces por mediocres burócratas como él [Cortés], que no tenían liderazgo alguno entre los veracruzanos. Los Yunes le dieron al PAN siete millones de votos a lo largo de 20 años de trabajo”, clamó el senador, defendiendo la influencia de su apellido en la política estatal.
Sin embargo, pasó por alto que cuando su padre, el ex gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, así como los hermanos Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez llegaron al PAN el blanquiazul ya contaba con fuerte presencia en la zona Veracruz-Boca del Río, ocupando las alcaldías y con diputados federales y locales.
Su crecimiento se dio a partir de alianzas con priistas, ex priistas, perredistas y corrientes políticas golpeadas por Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, los últimos gobernadores emanados del PRI.
A cambio de ello, el PAN les concedió todas las candidaturas que exigían, incluyendo las que lograron diputaciones federales y locales, alcaldías, sindicaturas y regidurías, la de gobernador para Chiquiyunes en 2018, y las de senador propietario y suplente para Yunes Linares y el propio Miguel Ángel Yunes Márquez.
El pago fue en demasía.
El legislador señaló que había guardado silencio frente al “linchamiento orquestado” en su contra por quienes consideraba sus amigos y compañeros, pero que el momento de responder había llegado. En un desafío directo a la línea de su antiguo partido, Miguel Ángel Yunes Márquez refrendó su postura sobre uno de los temas más polémicos de la agenda nacional: la Reforma Judicial. Incluso, le dijo desde tribuna que votó a favor de la aprobación de dicha Reforma y que de tener oportunidad lo volvería a hacer.
Esta confrontación con el Senado no solo evidenció la profunda fractura entre la familia Yunes y la cúpula panista, sino que también confirmó la alineación del senador con el grupo político en el poder, dejando claro el fin de una era en el PAN Veracruz.
