Ciudad de México.-La situación política en Venezuela ha dado un giro inesperado con la captura de Nicolás Maduro en Caracas, trasladado a Nueva York para enfrentar un juicio por cargos de narcotráfico. Este suceso ha generado un terremoto político y ha puesto los ojos del mundo sobre el proceso judicial que se celebra en la corte del Distrito Sur de Nueva York.
Durante su comparecencia, Maduro insistió en su inocencia y se definió como un “prisionero de guerra”, alegando que fue llevado fuera de su país a la fuerza el 3 de enero. Su juicio ha atraído gran atención mediática y ha provocado reacciones encontradas tanto dentro como fuera de Venezuela.
Simultáneamente, en Caracas, Delcy Rodríguez, hasta ahora vicepresidenta, asumió como presidenta encargada respaldada por el Tribunal Supremo. Esta designación llega en un momento clave para el chavismo, que intenta mantener su influencia en medio de presiones internas y externas.
Entre tanto, el panorama internacional se mantiene tenso. El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó su confianza en Rodríguez, destacando su cooperación y amor por Venezuela, descartando cualquier convocatoria electoral en breve, mientras coordina una posible transición política a través de su equipo de seguridad y relaciones exteriores.
