Ciudad de México.- Durante la década de los 60, el mexicano Juan Ignacio Romero Romo formó parte de una comunidad religiosa que defendía los derechos de la población negra en Mississippi. Inspirado por Martin Luther King, trabajó en la lucha por los derechos humanos en una región marcada por la segregación racial.
Romero compara la opresión racial de aquella época con el movimiento MAGA, observando similitudes en las ideologías de exclusión. Señala cómo el apoyo de Trump otorga legitimidad a actitudes discriminatorias, reflejando un retroceso en el aprendizaje histórico.
Más allá del sur de Estados Unidos, Romero también apoyó al movimiento chicano en Texas y California, combatiendo las injusticias que mexicanos enfrentaban en la sociedad estadounidense. Figuras como César Chávez representaban esta resistencia contra la explotación laboral y racial.
En su retorno a México, Romero continuó su dedicación a los derechos humanos a través de la medicina, contribuyendo además a la educación en Querétaro. A sus más de 80 años, sigue activo como catedrático en la Universidad Autónoma de Querétaro, donde comparte su legado de lucha por la igualdad y la dignidad humana.
