Ciudad de México.- Un análisis revela un cambio en el panorama de la violencia en México bajo la gestión de Claudia Sheinbaum. Aunque las cifras oficiales indican una reducción en los homicidios dolosos, expertos señalan subregistros que podrían ocultar miles de muertes violentas en su primer año en el cargo.
El crimen organizado continúa influyendo significativamente en la economía del país, representando hasta el 5% del PIB mediante actividades como la minería ilegal y la extorsión. El Departamento del Tesoro de EE.UU. ha advertido sobre el blanqueo de hasta el 10% de las remesas mexicanas, un fenómeno que subraya la complejidad del problema.
A nivel internacional, el Cártel Jalisco Nueva Generación y otras facciones del narcotráfico han expandido su presencia. Recientemente, se desmanteló una operación en España, mientras que el Cártel de Sinaloa ha extendido sus conexiones a través de Centroamérica, evidenciando una diversificación y globalización del crimen organizado.
El fentanilo se erige como el principal estupefaciente, con su producción triplicándose y posicionando a México de manera prominente en la criminalidad organizada global. Las consecuencias económicas se sienten en comunidades, que ven disminuidos sus ingresos por la presión del narcotráfico.
Para 2026, se anticipan retos más intensos. La administración de Sheinbaum se enfrenta a presiones internacionales, incluida la política del gobierno estadounidense de endurecer su postura contra los cárteles mexicanos, lo que podría complicar la situación en un prisma binacional.
